Lengua de signos

La lengua de signos es la lengua natural de las personas sordas y/o de aquellas que tienen dificultad para hablar. Como ya hemos aprendido, gracias a la Asociación ASPAS · Ciudad Real, es una lengua gestual, manual y visual que tiene su propia gramática y que cumple las mismas funciones que cualquier otra lengua. También sabemos que no existe una lengua de signos universal, y que cada país o región ha desarrollado la suya de acuerdo a sus necesidades y usos culturales.

Aprender la lengua de signos española (LSE) es un paso importante para superar las barreras comunicativas que a veces nos separan de otras personas; y también es una manera de facilitar que las personas sordas accedan a los mismos derechos y recursos que las personas oyentes.

Os propongo un reto sencillo: Ser capaces de presentarnos en LSE. Puede que algún día este ejercicio se convierta en el primer paso para hacer un nuevo amigo o una nueva amiga.

Pinchad en la imagen de abajo para acceder al alfabeto dactilológico y a los signos básicos de la LSE.

Fuente:

Fundación CNSE para la supresión de las barreras de comunicación.

Sobre el origen del deporte moderno

Si tuviera que escoger un texto sobre el origen del deporte –tal y como hoy lo conocemos– que no fuera muy extenso, y que abordara el tema de un modo crítico y riguroso, me quedaría con éste que escribe Raúl Sánchez García en su libro Las cuatro heridas del deporte moderno (libro incluido en el club de lectura).

Fuente:

SÁNCHEZ GARCÍA, Raúl (2020). Las cuatro heridas del deporte moderno. Editorial Piedra Papel Libros.

Hacer una pelota de fútbol –callejero–

Hay tantas formas de construir una pelota como seamos capaces de imaginar; os propongo meternos en la piel de un artesano/a para pensar y trabajar como él/ella lo haría:

1. Investigamos

Antes que nada debemos buscar inspiración, conocer los materiales y las técnicas manuales empleadas a lo largo de la historia.

  • Qué pelotas se empleaban en los juegos que dieron origen al fútbol.

Cuju (China, hace más de 2200 años). Se jugaba con una pelota de cuero cosido rellena de plumas, pelo enrollado o salvado de arroz. También se podían hacer de lana de seda o bordadas a mano. Os dejo más información pinchando aquí y aquí.

Arriba: Niños jugando a Cuju. Pintura de la dinastía Song. Autor: Su Hanchen. Abajo: Pelotas de Cuju hechas de cuero y rellenas.
Pelotas de Cuju hechas con lana de seda y bordados.

Kemari (Japón, s. XVI d.C.). Creado a partir del Cuju chino. La pelota del kemari se llama Mari; medía de 23 a 25 centímetros de diámetro y estaba hecha de cuero de ciervo rellena de serrín.

Arriba: Juego de Kemari bajo los cerezos en flor. Siglo XVIII. Artista desconocido. Abajo: Pelota de kemari.
  • Cómo es el balón de fútbol más antiguo encontrado hasta ahora.

Esta pelota se construyó alrededor de 1540 y fue encontrada en la Cámara de la Reina en el Castillo de Stirling (Escocia). Su tamaño es la mitad que el de una pelota de fútbol actual. El núcleo está compuesto por una pelota de criquet alojada dentro de una vejiga de cerdo que permite que se infle. La funda está hecha de cuero grueso que ha sido cosida desde el interior para que rebote y ruede más suavemente. La superficie ahora tiene algunas costuras más debido a las reparaciones.

Smith Art Gallery and Museum en Stirling.
  • El arte callejero de las pelotas que se construyen a día de hoy en muchas partes de África.
La fotógrafa Jessica Hilltout en su proyecto AMEN encontró todo tipo de balones hechos a mano en su recorrido por diferentes países de África. Conoce la historia de algunos de estos balones aquí.

En el siguiente vídeo tenéis un ejemplo del modo en que este chico construye la suya.

  • Si tenéis la oportunidad, preguntad a los mayores de vuestras familia. Quizá ellos/as construían sus pelotas cuando eran pequeños.
  • ¿Habéis buscado en internet? Probad a hacerlo también en inglés: How to make a soccer ball?

2. Construímos

Después de investigar y buscar inspiración podéis haceros algunas preguntas:

  • ¿Cómo imagino mi balón? ¿De qué tamaño, dureza, colores…? Un dibujo podría ayudarte a visualizarlo.
  • ¿Qué materiales tengo en casa que podría reutilizar para su construcción? ¿Tengo papel de periódico, tela, trapos, bolsas, camisetas viejas, lana, cuerdas…?
  • Encontrad un lugar tranquilo, bien iluminado y donde os encontréis cómodos/as para poder concentraros. Preparad todas las herramientas y el material que vayáis a utilizar.
  • Nos ponemos manos a la obra:
    • Empezamos creando el núcleo. Podemos utilizar una pelota vieja, un ovillo de lana, etc.
    • Pensamos a continuación en las diferentes capas que vamos a ir superponiendo, el modo de hacerlo y las características que va a aportar cada capa a nuestra pelota: dureza, rebote, tamaño, peso.
    • Aplicamos la última capa teniendo en cuenta que ésta determinará el aspecto y estética final de nuestra pelota.
    • Realizamos el cierre: trenzado de cuerda, cinta, pegado, cosido, etc.
  • Evita utilizar materiales muy contaminantes, como el papel de aluminio.
  • Practica varias técnicas y modos de hacer hasta encontrar la que te parezca mejor. La práctica o el oficio –como lo llaman los artesanos/as– es la clave de un buen trabajo.

3. Jugamos

  • Es hora de poner a prueba vuestra pelota, y la mejor forma de hacerlo es jugando con los amigos/as. No pasa nada si después hay que hacer ajustes o reparaciones.

4. ¿De dónde vienen los balones que compramos?

Si miramos detenidamente un balón suele aparecer impreso en letra muy pequeña el país donde ha sido fabricado: Pakistán, India, China, Thailandia, Indonesia, Bangladesh… Lo más seguro es que provenga de estos países o de otros de la misma región de Asia. Allí se encuentran la fábricas de las marcas que todos/as conocemos. No siempre estas marcas respetan los derechos y la dignidad de sus trabajadores/as; incluso han llegado a utilizar niños y niñas en la fabricación de balones.

En los últimos años, gracias a las organizaciones que defienden los derechos de los niños y niñas, hay cada vez menos trabajo infantil como el que vemos en este vídeo. Debemos aspirar a que no haya ni un solo niño o niña trabajando en una fábrica, y podemos contribuir a conseguirlo.

¿Cómo podemos hacerlo?

Cuando vayamos a comprar un balón, podríamos mirar antes dónde se ha fabricado e informarnos, con la ayuda de un adulto, a través de estas organizaciones https://ropalimpia.org o https://cleanclothes.org/ si esa marca emplea o no trabajo infantil en la fabricación de sus productos. La marca de los balones que hemos comprado este año en el instituto no indican su procedencia, por eso vamos a escribir una carta a la empresa pidiendo esa información.

¡Mucho ánimo con vuestras pelotas!

Problematizar el deporte: Identificar situaciones que podríamos mejorar.

En las tareas anteriores hemos visto como el término deporte nos evoca palabras e imágenes muy diversas que representan parte de las creencias, valores y significados que le atribuimos. Recordad que a todo eso lo llamábamos imaginarios.

Pero estos imaginarios ofrecen sólo una realidad parcial, una visión incompleta y sesgada del deporte. Quedan fuera otras realidades; algunas marginales como puede ser el deporte popular, y otras realidades ocultas que pueden dar lugar a situaciones problemáticas del deporte que generan exclusión o violencia, por citar algunos ejemplos.

Ahora os propongo una nueva tarea donde desafiar vuestras propias creencias, cuestionar vuestros imaginarios y asumir que desconocemos muchas realidades del deporte que no se nos muestran en los medios, o que quizá nunca nos hemos detenido a observar de forma crítica. Vamos a problematizar el deporte.

¿Qué significa problematizar?

Reflexionar, cuestionar; pensar de forma crítica, creativa, ética.

¿En qué consiste la tarea?

A partir de vuestras imágenes y textos de la tarea anterior, tenéis que identificar una situación-problema del deporte que os interese y que creáis que también es relevante resolver en la sociedad. Una situación que os movilice a encontrar soluciones más justas, más sostenibles, más éticas en definitiva. Esa situación, al ser abordada y resuelta de un modo distinto, supondría una transformación de la realidad deportiva tal y como la conocemos hasta ahora.

Recordad, no basta con hacer referencia al problema, hay que enunciarlo de forma clara y concreta; sed cuidadosos con el lenguaje y escoged bien las palabras. Podéis enunciar el problema en unas pocas líneas.

Aquí tenéis un ejemplo de una situación-problema que una alumna de 1ºESO identificó el curso pasado y que enunció así: :

Fuente: Aitana Ordoñez. 1ºESO_B. Curso 2019-2020. IES Arcipreste de Canales (Recas, Toledo)

¿Cómo identificar una situación-problema?

Podemos hacerlo de diversas formas. Una de ellas es haciendo una lista lo más amplia posible de interrogantes sobre ese tema que nos ocupa. Preguntas que nunca fueron hechas o que a menudo no se hacen; algunas podrían ser estas:

¿A quién o quiénes beneficia y perjudica?

¿Qué tipo de intereses hay detrás?

¿Qué implicaciones o impacto tiene en el medio ambiente?

¿Invisibiliza, excluye o margina a las personas?

¿Qué tipo de pensamientos o dinámicas sociales fomenta?

Etc.

Otra estrategia que ayuda a detectar una situación-problema consiste en pensar en un marco o un proyecto mayor que nosotros mismos; es decir, pensar dejando de vernos como «el ombligo del mundo». De este modo, nos preguntaríamos cómo esa realidad del deporte afecta a otras personas, a mi vecindario, a mi pueblo o incluso a la humanidad. Puede que eso que a nosotros nos produce fascinación también provoque desigualdad, explotación, invisibilización o negocios sucios. Vamos a investigarlo.


Fuentes:

MARIÑO RUEDA, Carlos Fernando. Problematizar: acción fundamental para favorecer el aprendizaje activo. Polisemia, No. 17, 40-54. Bogotá, ISSN: 1900-4648. Enero-junio de 2014.

Cuestionar la información

¿Merece la pena dedicar tiempo a pensar si lo que leemos o escuchamos es fiable?

La respuesta parece clara si no queremos ser personas fácilmente manipulables. Pero además, si tenemos en cuenta que con frecuencia los primeros resultados de búsqueda en internet aparecen por un sistema de pago de algunas empresas para dirigir nuestras decisiones, entonces es recomendable que lo hagamos.

Por tanto, ¿cómo saber si todas esas afirmaciones, argumentos y datos con que nos encontramos en internet son rigurosas y fiables? Cuestionando la información. Al principio nos llevará un poco de tiempo, pero con la práctica, aprenderemos a hacerlo de forma natural y rápida.

Algunas preguntas que podrían ayudarnos a decidir si las fuentes de información a las que tenemos acceso en internet son válidas podrían ser:

Sobre la autoría del texto

¿Quién es la autora o autor del texto? ¿es un colectivo de personas?

¿Qué formación o experiencia de conocimiento tiene sobre el tema?

¿La persona o entidad que proporciona esta información podría tener razones o intereses para convencernos, mentir o manipular la información?

Sobre la calidad de la información del texto

¿Es una información basada en una labor de investigación?

¿En qué pruebas y argumentos se basan las afirmaciones del texto?

¿Cuándo fue escrito? ¿Crees que la fecha de publicación de la fuente es importante en el tema que estás tratando?

Otros buenos hábitos:

  • No confiar ciegamente en páginas o portales editables: wikis, cuentas personales, blogs, etc.
  • Revisar más de una fuente. Eso nos permitirá contrastar la información y determinar con más criterio su fiabilidad.
  • Prestar atención al tipo de organización que publica esa información: .com (comercial); .edu (educativa); .org (organización); .gov (gobierno).
  • A veces, puede que la mejor respuesta sea «No podemos saber si la información es fiable».

Fuentes:

Biblioteca Ciències Socials Gregori Maians. Universitat de València. Criterios de evaluación de la fuente de información.

FORNAS, Ricardo (2003). Criterios para evaluar la calidad y fiabilidad de los contenidos en internet. Revista Española de Documentación Científica. Vol. 26 Núm. 1.

SWARTZ, Robert, et al. (2008). El aprendizaje basado en el pensamiento. Ediciones SM.